Desarrollo software de gestión a medida para empresas y organismos de la Patagonia. Cada proyecto arranca con una maqueta navegable del sistema, para que puedas corregirlo cuando corregir todavía es barato.
Recién cuando esa maqueta te cierra, escribo la primera línea de código.
El orden importa: la mayoría de los proyectos de software fracasan porque el cliente recién ve el sistema cuando ya está construido, y ahí cambiarlo cuesta caro.
Me siento con vos y con quien usa el sistema todos los días. Qué hacen, con qué herramientas, dónde se traba el proceso y cuál es el problema de fondo, que casi nunca es el que se plantea al principio.
Te entrego pantallas reales que podés recorrer y probar. Ahí es donde se discute, se cambia y se descarta. Modificar una maqueta lleva horas; modificar un sistema construido lleva semanas.
Con la maqueta aprobada, desarrollo en ciclos cortos y te muestro avances funcionando. Cuando llega la entrega, no hay sorpresas: ya viste cada pieza en el camino.
Trabajo con sistemas internos: los que usa tu equipo todos los días y de los que depende que la operación funcione.
Turnos, colas de atención, expedientes, stock, reservas. Software para que un equipo deje de trabajar sobre papel y planillas sueltas.
Paneles que leen tus datos reales y muestran, sin exportar nada a Excel, lo que necesitás para decidir.
Detección y conteo sobre video o imágenes: control de acceso, seguridad, monitoreo de espacios, verificación de uso de elementos de protección.
Que tu negocio conteste, agende y registre sin que alguien tenga que estar mirando el teléfono. Flujos conectados a tu base de datos.
Conectar herramientas que hoy no se hablan y hacen que alguien copie datos a mano de una a la otra.
Mesas, comandas, cocina, caja e inventario. Pensados para el ritmo real de un local, no para un manual.
Algorithmia no es una agencia con un equipo de cuentas adelante y programadores que nunca vas a conocer. Soy yo. El que releva tu operativa es el mismo que después escribe el código y el mismo que te atiende cuando algo falla un martes a la noche.
Eso tiene una consecuencia práctica que conviene decir de entrada: no tomo más proyectos de los que puedo sostener. Si tu problema no entra en lo que puedo hacer bien, te lo digo en la primera reunión.
Trabajo desde Río Gallegos y conozco el contexto de acá: los tiempos, los presupuestos, cómo funciona una compra pública y por qué un sistema pensado en Buenos Aires suele no encajar en una organización de la Patagonia.
La primera conversación es para entender el problema y decirte con franqueza si puedo resolverlo. Si no puedo, también te lo voy a decir.